Leeds, a pesar de todo, es tan sólo el punto de partida para explorar una región rica en paisajes e historia. A pocos kilómetros de distancia se encuentra el castillo de Harewood, uno de los lugares favoritos de los habitantes de Leeds para perderse el domingo entre praderas de césped y bosques centenarios. No hay demasiada gente que visite el interesante castillo, propiedad, según dicen, de un primo de la reina Isabel, que sigue ocupando una buena parte del edificio. En realidad la gente prefiere perderse en los jardines, en el extenso aviario, en los senderos que bordean el pequeño lago entre colinas o dormitar, después de un pick-nick campestre, a la sombra de los árboles que salpican un sin fín de hectáreas de praderas.
A pocos kilómetros hacia el este de Leeds aguarda la costa de Yorkshire, y algunos de los pueblos pesqueros más románticos de Gran Bretaña, en el norte "El Jardín de Inglaterra", y plagados por toda la región villas, ciudades y castillos que esperan ser descubiertos. Leeds es la puerta de entrada a una región desconocida del Reino Unido, explorarla sólo es cuestión de ganas de descubrir un país diferente que atesora muchas más cosas y realidades de las que uno puede imaginar si cree que Gran Bretaña empieza y termina en Londres.