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Fronteras de Papel revista de viajes |
entrevista
Arnau Ferrer i Anglada
Arnau Ferrer i Anglada, (Barcelona 1970), arqueólogo y viajero. Licenciado en arqueología por la Universidad Autónoma de Barcelona, está especializado en arqueología del Próximo Oriente. Ha realizado diez campañas de trabajo de campo en distintos yacimientos del Valle Medio del Eufrates, en el desierto de Palmira y en el Kurdistán. Durante varios años fue guionista del programa de divulgación científica Punt Omega, de Televisió de Catalunya, con cuyo equipo viajó -por primera vez- hasta la Antártida, a bordo del Hespérides -buque científico subpolar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas-. Actualmente trabaja de guía e imparte conferencias de historia polar en un buque noruego que realiza cruceros antárticos. Su doble pasión son la historia y los viajes.
¿Qué es viajar?
Viajar es leer, documentarse, planificar, moverse, resolver problemas, conocer gente y lugares, entenderlos y reflexionar sobre ellos. Se puede hacer un gran viaje al lado de casa y dar la vuelta al mundo sin enterarse de nada. En el viaje los kilómetros son lo de menos.
¿Dónde se perdería si pudiese?
En cualquier lugar sin cobertura, preferentemente frío.
¿Cuál es el viaje que recuerda con más cariño?
Son dos: Islandia y Australia.
¿Dónde vivió su peor pesadilla viajera?
En el aeropuerto de El Prat, en Barcelona. No hay nada como estar a punto de perder el viaje por culpa de retrasos, cancelaciones y overbooking. Una vez en ruta, todo lo que pasa forma parte de la esencia misma de viajar.
¿Colecciona destinos o no le importa repetir?
Me apasiona repetir. No soporto la sensación de estar en un lugar pensando que no voy a regresar nunca. Salir de viaje para despedirse de todo lo nuevo que uno descubre me parece una crueldad innecesaria.
¿Existen diferencias entre viajeros y turistas?
El turista es, por definición, aquella persona que se apunta a un tour y que, por tanto, decide renunciar conscientemente a una parte esencial del viaje. A pesar de ello, va a ser la actitud personal que adopte la que determinará la intensidad del viaje. Por el contrario, el viajero asume todos los aspectos del viaje y afronta el recorrido confiando en su buen hacer.
¿Y usted? ¿Es viajero o turista?
Cuando viajo por placer, un viajero. Cuando trabajo, un guía. Y cuando hago arqueología de campo, un trabajador extranjero. Sólo he hecho de turista una vez en la vida y no quiero repetir.
¿Qué hecha de menos cuando está de viaje?
Tiempo y dinero. Y estar en casa! Pero como leí hace años, más vale estar allí deseando estar en casa, que estar en casa deseando estar allí.
¿Y que hecha de más?
Un calendario ajustado.
¿Museos y monumentos o callejones anónimos y mercados locales?
Lo uno y lo otro. Y si le añadimos paisaje e historia, mucho mejor!
¿Restaurante de anagrama internacional o experimentos gastronómicos?
Como para vivir. Si es sano, higiénico y tiene buen aspecto, me da igual lo que sea. Y si es barato, perfecto.
¿Alguna vez ha sentido la tentación de no regresar a casa?
Si, pero siempre viajando con mi familia.
¿Qué es lo primero que pone en su maleta?
Primero pienso en los libros, pero lo primero que pongo son los pantalones. Siempre hago el equipaje exactamente de la misma manera, así es más fácil determinar si falta algo. No entiendo a la gente que se pasa horas para hacer la maleta.
¿Qué no pondría jamás en ella?
Un televisor portátil.
¿Cuál ha sido su último viaje?
Islas Faroe.
¿Qué lugar espera su oportunidad desde hace demasiado tiempo?
Alaska.
¿Mejor solo o acompañado?
Mejor bien acompañado.
El turismo sexual es…
Una sádica crueldad.
¿Viajar es compatible con descansar?
Debería serlo, pero con las vacaciones de las que disponemos la mayoría, descansar y viajar es incompatible.
¿Qué se lleva en los auriculares cuando viaja?
No tengo auriculares.
Recomiéndeme un libro para el tedio de los aeropuertos.
El tedio en los aeropuertos no existe. En los aeropuertos uno tiene sueño o nervios o prisa o miedo a volar o está incómodo…. Pero ¿tedio? Si unos se aburre es que ha escogido mal el libro. Y el libro depende del destino. No hay que llevarse uno sobre las islas griegas si se está viajando a Australia. Para ir allí, por ejemplo, “En las antípodas”, de Bill Bryson, o “La costa fatídica”, de Robert Hughes. Este último tiene más de 700 páginas. Es imposible leerlo todo durante una conexión. Y si alguien lo consigue, es que ha planificado mal el viaje!
¿Qué es lo primero que hace cuando ya se ha instalado en un hotel?
Salir a la calle y localizar la mejor librería local.
¿Y lo primero que hace cuando llega a su casa después de un viaje?
Pensar en el próximo viaje.